Artículos periodísticos

La ganadería da un paso al frente

Carlos Correch
30 de agosto de 1997
La Nación

Parece un sueño, ¿no? Después de siete décadas de veda por la aftosa, las carnes frescas argentinas volvieron a pisar suelo norteamericano. Y ya está en Buenos Aires una misión sanitaria y comercial taiwanesa que en los próximos días podría decidir el acceso de nuestro producto a ese mercado asiático.

Quienes participan del nuevo negocio con los Estados Unidos están eufóricos y expectantes. Aguardan la respuesta de los consumidores de aquel país. Principalmente para los cortes finos, los de más alto precio y con los que se quiere integrar el mayor porcentaje posible de la cuota de 20.000 toneladas anuales que nos asignó esa nación.

Uno de los grupos que ya envió el producto espera tener una primera aproximación a comienzos de la semana próxima, cuando comience a conocer los resultados de una encuesta que realizará uno de los más famosos restaurantes neoyorquinos que proyectaba ofrecer los bifes argentinos en su menú antes de este fin de semana.

La espera de esos resultados no deja de generar expectativas, pero ya hubo un anticipo positivo en mayo durante la feria gastronómica de Chicago. "Con esta carne haría maravillas", comentó luego de probarla la propietaria de un restaurante; en tanto, un distribuidor que estaba retirándose del negocio dijo que se mantendría en él si pudiese comercializar un producto de la calidad del nuestro.

Los especialistas, en general, dieron su aprobación. Ahora habrá que esperar la del gran público.

Como dijo Enrique Crotto, presidente de la Sociedad Rural Argentina, los Estados Unidos constituyen de alguna manera "la visa" para alcanzar los principales mercados asiáticos. Parte de esa región está abierta para la carne fresca argentina, pero los tres principales adquirentes del área -Japón, Corea y Taiwan- siguen con la exigencia de comprar sólo en países libres de aftosa sin vacunación.

Taiwan podría ser el primero en abandonar esa rigidez. Como se señaló al comienzo, hay una misión sanitaria y comercial que la próxima semana visitará distintos frigoríficos y analizará la situación epidemiológica sobre aftosa, aparte de discutir aspectos comerciales que podrían concluir en un acuerdo. Taiwan dejó de ser país no aftósico después de un brote del mal en porcinos que llevó al sacrificio de miles de animales.

Sus principales proveedores de carne vacuna son Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda, pero es posible que busque nuevos proveedores en función de la sequía que afecta a Australia y que estaría disminuyendo su oferta del producto.

Por otra parte, en pocos días más estará en nuestro país una misión comercial de Indonesia que vendrá con el propósito de concertar operaciones.

En suma, a la ganadería local se le están presentando muy buenas oportunidades que alentarán seguramente su crecimiento. Este es necesario si se piensa en un mercado externo con demanda creciente, que llegaría al millón de toneladas a principios del 2000.

Para cubrir semejante demanda se requeriría un stock de no menos de 60 millones de cabezas, lo que significa dar en poco tiempo un salto muy importante si se tiene en cuenta que las existencias actuales rondan los 50 millones de vacunos.

Los precios ascendentes de los últimos meses, que se atribuyen a razones estacionales, podrían cobrar carácter estructural y convertirse en el trampolín para esa recomposición.

"Es positivo que haya mayores precios porque los industriales necesitamos materia prima y debe incentivarse al productor", comentó el jueves un empresario del sector. Opinó que en el mediano plazo tenderán a estabilizarse en un valor más bajo que el actual, pero mayor que el de hace 60 días. Tal vez alrededor de 95 centavos el kilo, que sería un nivel aceptable tanto para la industria como para los productores.

Consideró que a 80 u 85 centavos, que es lo que dicen muchos industriales exportadores que pueden pagar, "no vamos a tener oferta; tal vez hoy, pero no dentro de tres años".

El incentivo de los precios ya comenzó a actuar y en muchas zonas se nota un retorno a la ganadería. Este podría ser mayor si se aplicasen incentivos fiscales, en opinión de las principales entidades de productores, aunque entre los últimos hay quienes se oponen a regulaciones y créditos de fomento que pueden extremar el siguiente ciclo ganadero.

En ese sentido cabe recordar lo dicho hace pocos meses en Ayacucho por el ganadero y ex presidente de la Junta Nacional de Carnes, Luis Enrique Garat, cuando señaló que el país llegó hace algunos años a los 60 millones de vacunos porque "hubo precio".

Y también dijo que cuando los precios subían, el Gobierno daba créditos para retener vientres con los que se compraban vacas caras y luego se pagaban con una producción de terneros baratos.

En definitiva, tanto los productores como los industriales y el Gobierno deberán buscar fórmulas para el crecimiento que no provoquen luego efectos traumáticos de los que haya que arrepentirse.

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